» » » Contractura muscular: qué es, cómo se produce y cuáles son sus tratamientos

Contractura muscular: qué es, cómo se produce y cuáles son sus tratamientos

Una contractura muscular es una contracción involuntaria y continuada del músculo o de algunas de sus fibras. Se manifiesta cuando se somete a los músculos a una actividad de intensidad inadecuada

27 de octubre de 2012
contractura muscular

Contractura muscular, una lesión muy común en deportistas | RaidersLight

Se define contractura muscular a la contracción persistente e involuntaria del músculo o de alguna de sus fibras que aparece repentinamente tras un esfuerzo, ya sea intenso y puntual, leve pero mantenido en el tiempo o repetitivo. Es decir, no es un problema que afecte tan solo a las personas físicamente activas, sino también a los que pecan de sedentarismo o practican deporte de forma esporádica.

La contractura genera una especie de abultamiento en la zona que, con frecuencia, viene acompañado de dolor en el músculo e impide o dificulta el movimiento y el desarrollo de la actividad propuesta. Suele presentarse cuando se le demanda al músculo un trabajo superior al que puede realizar, o cuando está débil y no posee la potencia suficiente para sobrellevar el esfuerzo. O sea, pueden aparecer contracturas, por ejemplo, cuando cargamos más peso del apropiado en el gimnasio, o cuando mantenemos una postura inadecuada en una clase de spinning.

Tipos de contracturas musculares

Se podría decir que existen dos tipos de contracturas. Por un lado, las que se manifiestan en el momento que estamos realizando ejercicio y, por otro, las que aparecen después del esfuerzo físico. Las primeras tienen su origen en la acumulación de desechos metabólicos dentro de la fibra muscular, al no existir suficiente irrigación sanguínea para depurar la zona. De ahí que siempre insistamos en la importancia que cobra el calentamiento previo al ejercicio, ya que pone en preaviso a los músculos para no pillarlos desprevenidos. Las segundas se originan por someter a las fibras musculares a un trabajo excesivo, por lo que éstas ven disminuida su capacidad de relajación al término del ejercicio.

Prevención

Una vez hemos repasado las causas por las que se producen, vamos a centrarnos en saber cómo prevenir una contractura. Progresar sí, pero paulatinamente. Cuando emprendemos una actividad física, hay que tener en cuenta la intensidad, la duración y la carga para no someter a los músculos a esfuerzos bruscos para los que no están capacitados. Siempre se debe calentar antes de llevar a cabo una sesión de entrenamiento completa, y estirar correctamente tras la misma para favorecer la recuperación de los músculos.

Tratamiento

Cuando sufrimos una contractura, no es conveniente tratarla con fármacos o con masajes sin consultar antes a un médico. Hay que acudir a un fisioterapeuta para que evalúe de qué tipo de contractura se trata, el nivel de gravedad y cuál es la mejor manera de tratarla.

Se suelen prescribir miorelajantes y antiinflamatorios para reducir la contracción y relajar la musculatura en los casos en los que el dolor es muy acusado. La termoterapia, o aplicación de calor con fines terapéuticos, es otro de los métodos a los que recurren los profesionales para mejorar el estado de la lesión. Los masajes, siempre que sean dados por personal cualificado, aceleran la reparación de los tejidos y reducen la tensión del músculo y, por tanto, alivian el dolor.

En Muy en forma | Codo de tenista: qué es, síntomas y tratamientos

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UN COMENTARIO
*
*

Tu e-mail nunca se publicará. Los campos requeridos están marcados con un *
Al publicar un comentario estás aceptando nuestra política de privacidad.