Consejos para comer 'a la carta' sin que lo note la báscula

Nuestras obligaciones nos empujan a comer fuera de casa con demasiada frecuencia. Para comer a la carta sin descuidar el peso corporal, hay que prescindir de postres calóricos y optar por fruta y yogures desnatados
30 de abril de 2013
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Comer fuera de casa no implica descuidar el peso corporal | Andrew H.

La preocupación por una alimentación saludable ha sido una constante en la historia de la humanidad. Poco a poco hemos asumido que hay que iniciar una dieta que favorezca nuestra salud y bienestar, aprendiendo a cuidarnos y a comer bien en casa. El problema surge cuando nuestros compromisos laborales nos llevan a comer fuera con demasiada asiduidad. En casa controlamos los alimentos que nos llevamos a la boca, y también elegimos cómo cocinarlos. En un restaurante o una cafetería todo cambia.

No podemos afirmar que la comida de los restaurantes es perjudicial, pero tampoco partir de la premisa de comer a voluntad sin preocuparnos lo más mínimo. Como acto social que es la comida, hablando con las personas con las que compartimos mesa y saboreando cada bocado conseguimos reducir las cantidades ingeridas. Para evitar que lleguemos con un hambre voraz al almuerzo y perdamos el control, hay que comer cinco veces al día, sin olvidar el tentempié de media mañana.

Puedes planificar un menú semanal en casa y buscar restaurantes que sirvan platos que se ajusten al mismo, en lugar de elegir el bar más próximo a tu vivienda o el más económico. Generalmente, los métodos de cocción más sencillos –a la plancha, al vapor o a la parrilla– suelen ser más sanos, mientras que las recetas con salsas y los asados aportan más calorías. El menú debe incluir verduras, proteínas, hidratos y grasas saludables como el aceite de oliva.

El menú diario debe incluir hidratos, verduras, proteínas y grasas saludables

El plato puede llevar patatas –al horno o asadas– como guarnición e ir acompañado de unos 30 o 40 gramos de pan, a poder ser integral. En el caso de los vegetarianos, se recomienda combinar legumbres y vegetales para obtener las mismas proteínas que aportan la carne y el pescado. ¿Y para beber? El agua es la única bebida acalórica, pero si optas por un refresco o un vino es preferible pedirlo en vaso y no en botella.

Por último, cuando llegues al postre, recurre a yogures desnatados o fruta fresca frente a tartas, natillas, flanes, etc. Si no puedes vencer tu antojo de dulces, pide uno de estos postres caseros para dos. Al compartirlo, calmas la gula e ingieres una ración más pequeña. Da igual que tomes la fruta antes o después de la comida, el orden de lo que zampas tampoco altera al producto. Huye de las leyendas urbanas: una manzana no engorda más si la tomas de postre que como entrante.

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