Condromalacia rotuliana

La condromalacia rotuliana es una lesión del cartílago situado en la parte posterior de la rótula. Suele ser más frecuente en mujeres que en hombres, se da en deportistas y personas sedentarias que sobrecargan la articulación de las rodillas
15 de mayo de 2015
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condromalacia rotuliana

La condromalacia rotuliana se manifiesta a través de dolor detrás, debajo o a ambos lados de la rótula | Fabrice F.

La condromalacia rotuliana es una lesión producida en el cartílago localizado en la cara posterior de la rótula. El síndrome femoropatelar, como denominan los profesionales de la salud a esta afección, se da con frecuencia en el mundo del deporte, especialmente en el atletismo, por lo que también es conocida como “rodilla de corredor”.

Se trata de un proceso traumatológico común en deportistas y en personas sedentarias, o no asiduas al deporte, que fuerzan la articulación de la rodilla. La condromalacia o contropatía rotuliana es, por lo general, más frecuente en mujeres que en hombres, y se clasifica en diferentes grados:

  • Grado 1: edema y reblandecimiento del cartílago
  • Grado 2: alteración en la superficie del cartílago
  • Grado 3: fisuras en las capas más profundas
  • Grado 4: pérdida del espesor del cartílago y exposición del hueso subcondral

Causas

La lesión del cartílago de la rótula obedece a múltiples causas. El origen suele estar en una excesiva carga mecánica o fisiológica que deriva en síntomas crónicos sin el tratamiento adecuado.

Tanto los traumatismos de la rodilla como los movimientos repetidos que producen la compresión del cartílago facilitan la condromalacia rotuliana. A ello se sumarían factores estructurales (alineación de la rodilla o posición de la rótula) y otras circunstancias del paciente que predisponen a su padecimiento: antecedentes genéticos, edad, artritis, sobrepeso, etc.

Síntomas

Respeto a la sintomatología o las manifestaciones clínicas de la condromalacia rotuliana, indicar que es posible que existan procesos muy dolorosos con una leve afectación del cartílago.

Principalmente se experimenta un dolor detrás, debajo o a ambos lados de la rótula que aumenta al sentarse, bajar las escaleras o correr cuesta abajo. Además de inestabilidad, como si la rodilla fallara, se percibe una sensación de rozamiento al flexionar la rodilla. Estos síntomas pueden ser más notorios al pararse después de permanecer un tiempo con la rodilla flexionada o al realizar flexiones de rodilla profundas.

Tratamiento

Muchos deportistas abandonan temporalmente la actividad física o mantienen la rodilla en reposo durante un corto plazo de tiempo. Un paso importante en el tratamiento de la condromalacia rotuliana es poner solución a factores desencadenantes o agravantes del cuadro: sobrepeso u obesidad, desalineación de la rodilla, etc. Otros cuidados personales abarcan: cambios en la forma de hacer ejercicio, uso de calzado deportivo adecuado, de plantillas y dispositivos de soporte…

Cuando el dolor es agudo, la aplicación local de frío y la toma de antiinflamatorios pueden ayudar a aliviarlo. Para reducir el dolor también se deberían evitar las posturas prolongadas en flexión y extensión de rodilla. Además, hay protectores o rodilleras de neopreno especiales para condromalacia que disminuyen el dolor a la hora de andar y entrenar.

Quienes sufren dicha lesión normalmente acuden a un centro de fisioterapia o gimnasio especializado, puesto que para recuperarse de este tipo de dolencias resulta fundamental aprender y realizar ejercicios que fortalezcan los músculos implicados. La condromalacia rotuliana puede mejorarse potenciando la musculatura específica con ejercicio físico y rehabilitación.

Ejercicios

En cuanto a los ejercicios para pacientes con condromalacia en sala de musculación (máquina de cuádriceps y de isquiotibiales) conviene que se efectúen con poca amplitud.

El trabajo aeróbico en piscina, siempre guiado por un profesional, así como los ejercicios de flexibilidad y los estiramientos al final de cada sesión también son de ayuda.

En último caso, en ocasiones puntuales, se puede optar por la intervención quirúrgica. Aunque rara vez es necesaria, durante la operación de la condromalacia se retira el cartílago dañado o se realizan cambios en los tendones para facilitar el movimiento de la rótula.

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