Cansancio extremo

El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad que produce cansancio extremo o agotamiento prolongado. Dicha afección puede cursar además con dolores musculares, cambios en el estado de ánimo, alteraciones en el ritmo intestinal, dolor de cabeza, problemas para conciliar el sueño y falta de concentración
18 de Noviembre de 2015
cansancio extremo

El cansancio extremo es uno de los síntomas del síndrome de fatiga crónica | Bark (CC by 2.0, Flickr)

Aunque cada vez se menciona más en las consultas médicas, el síndrome de fatiga crónica (SFC) continúa siendo un gran desconocido para la mayor parte de la población. Esta enfermedad afecta sobre todo a las mujeres, cuya calidad de vida se ve considerablemente mermada. Y es que la fatiga o el cansancio extremo crónico es una molesta sensación que dificulta enormemente la realización de actividades cotidianas como hacer la compra, preparar la comida, dar un paseo o ir a trabajar; impide que las personas afectadas lleven una vida normal, e incluso en ocasiones hasta que puedan levantarse de la cama.

Causas

¿A qué se debe el cansancio extremo? Lamentablemente, no se conoce con exactitud por qué se produce el síndrome de fatiga crónica. Las investigaciones han demostrado la presencia del virus Epstein-Barr (VEB) o el virus del herpes tipo 6 (HHV-6) en los afectados, lo cual no indica que la causa de la enfermedad sea la infección por un patógeno.

Otra teoría apunta a la inflamación del sistema nervioso como consecuencia de una respuesta defectuosa del sistema inmune.

Entre los factores implicados en el desarrollo de este misterioso síndrome se encuentran: la edad, la genética, las enfermedades previas (cáncer, hipotiroidismo y otras enfermedades de la tiroides, depresión, ansiedad…), el estrés y las condiciones ambientales.

Durante los primeros meses del embarazo, las mujeres embarazadas suelen sentirse más cansadas que de costumbre. Esto es algo normal, ya que el cuerpo está sometido a constantes cambios, tanto de tipo hormonal, presión arterial… lo que ocasiona una mayor fatiga.

Síntomas

El día a día de quienes sufren el síndrome de fatiga crónica está a lleno de obstáculos. Aunque los síntomas pueden diferir de unas personas a otras, el cansancio extremo y persistente constituye la principal manifestación.

A la fatiga permanente, que supone un esfuerzo desproporcionado para llevar a cabo las actividades de la vida diaria, se sumarían dolores musculares intensos y constantes, alteraciones en el estado de ánimo y en el tránsito intestinal, así como insomnio y otros desórdenes del sueño. Además de la debilidad muscular, irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, confusión, falta de memoria, fiebre leve y dolor de cabeza, el síndrome del ojo seco y las anomalías hormonales son otros posibles indicadores de la enfermedad.

Consejos

Dado el gran desconocimiento que existe sobre el síndrome de fatiga crónica, los afectados pueden visitar múltiples consultas médicas hasta obtener un diagnóstico certero. En ocasiones tienen que pasar por distintos médicos o especialistas para saber qué les sucede exactamente.

El hecho de que presente síntomas tan inespecíficos y no existan pruebas concretas para detectarlo hace que resulte difícil de diagnosticar o que pueda ser diagnosticado erróneamente como depresión o fibromialgia.

Contar con el apoyo del entorno familiar es muy importante para las personas con síndrome de fatiga crónica, ya que, generalmente, cuesta entender que no se trata de un estado de flaqueza física, sino de una enfermedad. Así pues, puede ser de ayuda formar parte de grupos de apoyo y mantener contacto con gente que se encuentra en la misma situación.

Adoptar una actitud positiva es fundamental para afrontar la asignatura más difícil: convivir con la enfermedad. Como actualmente no hay un tratamiento efectivo contra el síndrome de fatiga crónica, el enfermo tiene que modificar su ritmo de vida y aprender a salir adelante con este trastorno crónico.

Para no resentirse, las personas con síndrome de fatiga crónica deben hacer lo que puedan, conocer sus límites y procurar no sobrepasarlos. El yoga, entre otras técnicas de relajación y prácticas para combatir el estrés, los ejercicios de respiración y la terapia con masajes pueden ayudar a controlar el dolor y la fatiga.

Asimismo, es primordial cuidar la alimentación, llevando una dieta variada y equilibrada, donde primen alimentos ricos en carbohidratos, vitaminas y minerales, practicar ejercicio físico con regularidad y huir de hábitos nocivos para la salud, como fumar o tomar alcohol.

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