Bursitis de rodilla

Se denomina bursitis de rodilla a la inflamación de las bursas o bolsas serosas presentes en dicha articulación. Cursa con dolor intenso, rigidez, sensibilidad, incapacidad funcional, hinchazón y enrojecimiento, pero en algunos casos también puede haber fiebre
22 de octubre de 2015
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Bursitis de rodilla, una dolorosa afección | Simon B. (CC by 2.0, Flickr)

¿La bursitis de rodilla es grave? ¿En qué consiste exactamente? ¿Cuál es su origen y causa? ¿Cómo se trata? ¿Podemos prevenirla? A continuación daremos respuesta a estas preguntas y a otras dudas frecuentes acerca de la denominada bursitis de rodilla, la cual se manifiesta en deportistas y personas que realizan trabajos físicos.

¿Qué es la bursitis de rodilla?

La bursitis hace referencia a la inflamación de las llamadas bursas, pequeñas bolsas que se sitúan entre los huesos, los tendones o los músculos. La bursitis afecta principalmente a los codos, los hombros, las caderas, las muñecas, los talones y las rodillas.

Las citadas bursas o bolsas serosas contienen líquido sinovial y ayudan a lubricar las articulaciones, facilitando el movimiento de los tendones y los ligamentos y reduciendo la fricción entre los huesos que las conforman.

Causas

La principal causa de bursitis de rodilla es el uso excesivo de dicha articulación. Los movimientos repetitivos y la presión constante sobre las rodillas favorecen la aparición de la bursitis.

Es habitual que las personas que se dedican la jardinería, la carpintería u otras actividades que supongan estar de rodillas de forma prolongada sufran bursitis. Los corredores de montaña así como quienes practican deportes de contacto (fútbol, rugby, artes marciales…) tienen más probabilidades de desarrollar esta enfermedad.

Traumatismos, infecciones, enfermedades reumáticas (artritis reumatoide, gota…) y enfermedades metabólicas (diabetes) constituyen factores de predisposición a la bursitis de rodilla.

Síntomas

Si algo caracteriza a la bursitis de rodilla es el dolor intenso y la limitación funcional. Suele existir sensibilidad al presionar alrededor de la articulación, así como rigidez en la rodilla e hinchazón voluminosa. El enrojecimiento de la zona afectada y la fiebre, en algunos casos, son otros síntomas comunes de la bursitis de rodilla.

Tratamiento

Tan pronto como la bursitis se manifiesta, se suele aplicar frío sobre la rodilla con el fin de reducir la hinchazón. Aunque el tratamiento depende de paciente y de la zona afectada, convendría evitar hacer sobreesfuerzos y guardar reposo o limitar los movimientos.

Aparte de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y corticosteroides para aliviar el dolor y bajar la inflamación, el médico podría recomendar un tratamiento con antibióticos en caso de bursitis séptica (debida a una infección).

Cuando el tratamiento conservador de la bursitis de rodilla no funciona, es posible recurrir a la cirugía para extraer la bursa. La intervención quirúrgica de la bursitis consiste en realizar una incisión en la piel de la rodilla para luego proceder a la extirpación de la bolsa.

Tiempo de recuperación

Por lo general, la bursitis aguda evoluciona rápido y de manera satisfactoria. El problema surge cuando la lesión se cronifica o no se determinan las causas, puesto que suele ser reincidente. En este último caso podría durar días o prolongarse durante semanas.

Prevención y otros consejos

Para prevenir la bursitis de rodilla se recomienda sobre todo evitar los movimientos repetitivos y las situaciones que impliquen estar durante mucho tiempo arrodillados. Fortalecer los músculos que rodean la rodilla, así como calentar y hacer estiramientos antes y después de practicar deporte son otras medidas preventivas.

Además de aplicar hielo por 15-20 minutos tres veces al día, el consejo es descansar y ponerse en manos de un fisioterapeuta, el cual diseñará un programa de ejercicios adecuado para reducir el dolor, aumentar la fuerza y recuperar el movimiento de la articulación.

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