Blefaritis: qué es, causas y síntomas

La blefaritis hace referencia a la inflamación de los párpados, concretamente de la base de las pestañas. Algunos de los síntomas asociados a este malestar son el picor y escozor de ojos, el enrojecimiento y la aparición de escamas en los bordes de los párpados
11 de abril de 2013
blefaritis

Los síntomas de la blefaritis son el picor, enrojecimiento e irritación de los ojos | Attila A.

La blefaritis consiste en la inflamación del tejido de los párpados, donde se encuentran los folículos pilosos de las pestañas. En los pacientes que padecen blefaritis, las glándulas que se localizan en el margen del párpado y que producen una secreción para lubricar los ojos se encuentran obstruidas, por lo que se forman ácidos grasos que irritan la superficie ocular. En cuanto a sus síntomas, esta molesta afección produce enrojecimiento y picor, escozor o irritación en los ojos, en los que las secreciones se acumulan formando una costra en el margen palpebral.

Si bien no se conocen con exactitud las causas por las que se desencadena la blefaritis, este malestar puede estar asociado con enfermedades cutáneas como la dermatitis seborreica o la rosácea, infecciones oculares bacterianas y alergias.

Entre los párpados pueden formarse escamas que, en muchas ocasiones, caen dentro de los ojos produciendo la sensación de tener arena o polvo dentro al pestañear. Los bordes de los párpados están inflamados la mayor parte del tiempo, dando la impresión de haber estado llorando. Generalmente, un examen ocular que evalúe el estado de los párpados basta para establecer un diagnóstico certero de la blefaritis.

Para tratar la blefaritis es aconsejable limpiar a diario la base de las pestañas

A modo de tratamiento preventivo, es sumamente importante limpiar a diario y con delicadeza la base de las pestañas para evitar la cicatrización de los párpados o lesiones más graves en el tejido ocular. Se recomienda aplicar en los ojos compresas calientes durante unos 5 minutos y hacer uso de un hisopo de algodón con agua tibia y champús para bebés, o limpiadores específicos, para eliminar los ácidos grasos que provocan la proliferación de bacterias.

La gravedad de la blefaritis varía de unos individuos a otros: para algunos supone una leve irritación y molestia y para otros representa una enfermedad más seria que podría incluso afectar a su visión. Si los síntomas no remiten o la situación empeora tras la limpieza, se debe consultar a un oftalmólogo para que prescriba un tratamiento específico que nos ayude a solventar el problema y a prevenir la blefaritis.

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