Bizcocho de calabaza

Elaboramos un delicioso y saludable bizcocho de calabaza, la excusa perfecta para conseguir que niños y mayores tomen vegetales sin ni siquiera darse cuenta
22 de diciembre de 2014
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Bizcocho de calabaza, una receta saludable y muy nutritiva | Javier L.

Durante las estaciones de otoño e invierno, cuando las temperaturas caen en picado y hay menos horas de sol, la inmensa mayoría notamos un voraz aumento del apetito o de las ganas de comer. Casi sin darnos cuenta, nos convertimos en devoradores de galletas, chocolatinas, pasteles y otras tentaciones de azúcar a las que no es nada fácil vencer. Porque a nadie le amarga un dulce. Porque no es plan de ponerse a contar calorías a todas horas. Al fin y al cabo, lo importante es tener el ánimo por las nubes y sentirse feliz. O eso dicen.

Aunque el cuerpo pida un break y licencia para comer dulce sin sentimiento de culpa, hay que cuidarse un poco. Un recurso común es tener todo un arsenal de postres en la nevera por si aprieta el hambre después de cenar. Pero claro, siempre habrá alguien que suelte, así, a la ligera, que “puede vivir sin dulces perfectamente” mientras le da un bocado enorme a una napolitana de chocolate. Para calmar la glotonería que ataca por sorpresa, siempre será preferible endulzarse la boca con un postre hecho en casa que deglutir productos de bollería y repostería industrial.

Y qué mejor manera de darle un capricho al paladar que con un bizcocho de calabaza casero, sano y delicioso. Para una hortaliza saludable y nutritiva como la calabaza siempre habrá vida más allá de Halloween, y si no, prueba y verás lo versátil que resulta tanto en recetas dulces como saladas. Este bizcocho de calabaza queda tan suave y jugoso por dentro que alegrará tus desayunos y meriendas o el café de media tarde. No estamos seguros de que tengas la oportunidad de comprobarlo, porque en cuanto sale del horno desaparece como por arte de magia.

Ingredientes

  • 300 gramos de harina integral
  • 300 gramos de calabaza sin piel
  • 250 gramos de azúcar moreno (o el equivalente de stevia)
  • 4 huevos
  • 70 gramos de aceite de oliva
  • 1 sobre de levadura química
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1 pizca de sal

Preparación

Antes de empezar con la masa del bizcocho, precalienta el horno a 180 °C. Trocea la calabaza, colócala en una fuente o en un plato e introdúcela en el microondas a potencia máxima durante 8-10 minutos. También puedes asar la calabaza o incorporarla al bizcocho rallada. Esto va un poco en función de los gustos. Todo dependerá de si quieres, o no, que se aprecien y noten los trocitos de calabaza. Pasado el tiempo de cocción, comprueba que la calabaza está tierna.

En un bol grande bate los huevos junto con el azúcar hasta que se espumen y aumenten su volumen. Añade entonces el aceite de oliva poco a poco y continúa batiendo con las varillas.

Escurre la calabaza para retirar el exceso de agua que pueda tener, tritura con la ayuda de un tenedor e incorpora a la mezcla anterior. Integra con el resto de ingredientes. En un bol aparte tamiza la harina, la levadura y la canela y agrégalas al bol principal. Mezcla nuevamente hasta obtener una masa homogénea, sin grumos.

Vierte la masa resultante en un molde redondo o alargado, previamente engrasado, y hornea a 180 °C durante unos 30 minutos. Cada horno es un mundo, así que te recomendamos pinchar el bizcocho con un palillo para comprobar si sale limpio y está en su punto.

¿No te apetecía tanto un trozo de bizcocho de calabaza? ¡A comer!

Propiedades saludables

Además de aportar dulzor y colorido al bizcocho, la calabaza lo enriquece con fibra y una buena cantidad de vitaminas. Tiene tantas propiedades beneficiosas que resulta difícil quedarse solo con unas cuantas. Contiene vitamina C y potasio, por lo que favorece la salud del corazón. Otros potentes antioxidantes, como los betacarotenos y la vitamina E, presentes en la calabaza, han demostrado ser un aliado para prevenir o retardar la degeneración macular y proteger los ojos.

Por si esto fuera poco, la calabaza refuerza nuestro sistema inmunitario y juega un papel importante en la prevención del cáncer de próstata. En definitiva, es un tesoro de gran valor nutricional que posee muy pocas calorías y puede convertirse fácilmente en la reina indiscutible de cualquier postre tradicional.

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