Beneficios del vino para la salud

El vino, más allá de su consumo tóxico, nos ofrece múltiples beneficios para nuestra salud, siempre y cuando sea consumido en pequeñas dosis
4 de julio de 2012
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Tomado con moderación, el vino aporta muchos beneficios para la salud | | jhenryrose

En torno a los años 70, se empezó a considerar la posibilidad de que el vino pudiese tener efectos farmacológicos más allá de su consumo tóxico. Y efectivamente, existe un límite entre uno y otro, un margen donde podemos sacar el mayor partido de su consumo sin caer en la intoxicación etílica.

Se estima que la cantidad diaria máxima recomendable es medio litro de vino al día en el caso de los hombres, la mitad para las mujeres, y tan sólo un par de copas para los ancianos; siempre ingerido lentamente y junto con las comidas. Ahora bien, ¿qué beneficios nos puede aportar el vino?

En primer lugar, el vino tinto es rico en taninos, favorece la absorción intestinal de las grasas, potencia nuestro sistema inmunológico, es tranquilizante, sedante, vasodilatador y anestésico, es estimulante del incremento del HDL (también conocido como colesterol “bueno”), es diurético y energético, y contiene polifenoles (vitamina C2) que permiten conservar la vitamina C en nuestro organismo.

Beber vino potencia el sistema inmunológico y reduce el riesgo de cáncer

Y no sólo eso, el vino también contribuye a mantener elásticos y resistentes los vasos arteriales y está demostrado que en pequeñas dosis no contiene ningún tipo de toxicidad. Además, se comenta que los bebedores moderados habituales tienen un riesgo de mortalidad un 37% menor que los abstemios.

También me gustaría mencionar la curiosa relación que se ha ido estableciendo entre los distintos tipos de vino y las enfermedades que alivian o atenúan. Así pues, el vino Rioja, por ser rico en hierro y cobre, está especialmente recomendado para las personas con anemia. Para la artereosclerosis se aconsejan las variedades Merlot, Cabernet Sauvignon, Priorat y Navarra por tener altos niveles de taninos en su composición. Para las úlceras gástricas, por ser ricos en taninos y procianidinas, se recomiendan los vinos Monastrell, Cariñena y Barbera. Para la inapetencia, vinos ricos en ácidos, espumosos y de aguja tales como, por ejemplo, Somontano, Costers del Segre y Ribeira Sacra. Para combatir trastornos de la visión, por su alto contenido en polifenoles, el Merlot y el Cabernet Sauvignon. Y así un largo etcétera que cubre multitud de enfermedades de diversa índole y naturaleza.

Como Galileo dijo en su día, a través del vino “el ingenio se vuelve ilustre y claro, el alma se dilata, los espíritus se consuelan y las alegrías se multiplican”.

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