Beneficios de la sauna

El vapor de agua de la sauna elimina residuos de la piel, relaja los músculos, dilata bronquios y pulmones, fortalece el ritmo cardíaco y regula la presión de la sangre
31 de agosto de 2012
beneficios sauna

La sauna es muy beneficiosa para la salud | Alpes de H.

¿Cómo, que todavía no has probado a entrar a una sauna para disfrutar de sus bondades y propiedades? Debo decirte que eres uno de los escasos mortales que todavía así lo atestiguan. ¡No sabes lo que te pierdes! En la sauna se evapora hasta la ira, afirma un antiguo proverbio vikingo. Y es que los beneficios del vapor de agua son numerosos: elimina residuos de la piel, relaja los músculos, dilata bronquios y pulmones, fortalece el ritmo cardíaco y regula la presión de la sangre. Pero espera, ¡que todavía hay más!

Los orígenes de la sauna finlandesa se remotan, valga la redundancia, a Finlandia, donde existen, aproximadamente, dos saunas por cada cinco finlandeses. Los baños de sauna se toman en una pequeña sala o cabina construida a base de madera sin tratar (tanto sus paredes como los bancos, escalones o asientos se elaboran de este material), que cuenta con una estufa eléctrica (antaño de leña). Sobre ésta se sitúan piedras que al calentarse alcanzan elevadas temperaturas, a las que se vierte agua, en ocasiones con mentol o eucalipto, para generar el característico vapor de agua y aumentar el calor y la sequedad de la estancia. La temperatura alcanzada en la sauna oscila entre los 70 y 110 grados centígrados, dependiendo de la altura a la que nos situemos, puesto que, a mayor altura en el habitáculo, más temperatura.

Los beneficios

El calor de la sauna dilata los poros y vasos capilares de nuestra piel, favorenciendo así la eliminación de residuos tóxicos de la dermis y, al mismo tiempo, disminuyendo la presión sanguínea. Por su parte, el ritmo cardíaco se multiplica por dos, o incluso por tres, al igual que cuando practicamos ejercicio, bombeando más sangre, lo que favorece la circulación sanguínea. De igual forma, los músculos se relajan y logran mayor elasticidad, acción que propicia esa sensación relajante y bienestar corporal. El calor también mejora la respiración, ya que dilata y expande los bronquios y desobstruye las vías respiratorias. Finalmente, los beneficios de la sauna también parecen reducir los efectos de la artritis, aliviando el dolor y favoreciendo el buen funcionamiento del sistema locomotor.

Es necesario aclarar que la creencia generalizada de que al sudar en la sauna se adelgaza es totalmente errónea, dado que lo que realmente se pierde es agua, que volveremos a recuperar a continuación una vez tomemos algún líquido.

Cómo tomar una sauna

Se aconseja tomar una sauna unos 15-30 minutos después de practicar deporte o someterse a algún esfuerzo físico. Nunca entres a la sauna con el estómago lleno; deja que transcurra, como mínimo, una hora desde la ingesta de alimentos. Se recomienda ducharse previamente con agua templada y a continuación secarse. Una vez entremos, a los 8-12 minutos el cuerpo “pide” salir; hazle caso y nunca extiendas la sesión superando los 15 minutos. Una vez fuera de la sauna espera unos minutos hasta que las vías respiratorias se enfríen a temperatura ambiente. Después es el momento de ducharse con agua fría o templada. Este proceso de entrar y salir de la sauna es recomendable realizarse una única vez, aunque los más experimentados y habituados en la práctica pueden repetir el proceso hasta en dos o tres ocasiones. Finalmente, no olvides ingerir algún zumo natural o abudante agua para rehidratarte.

Precauciones y contraindicaciones

La sauna no es recomendable para todos. Está totalmente desaconsejada a aquellas personas que padecen enfermedades del corazón y/o hipertensión, puesto que el calor de la sauna favorece que la sangre se vuelva más densa y propicie un fallo cardíaco o dolencias circulatorias asociadas. Por otra parte, existen diversos estudios médicos que sostienen que abusar de los baños de sauna puede resultar perjudicial para la salud sexual, dado que, en el caso de los hombres, perjudicaría la calidad y cantidad de semen, y en el de las mujeres, provocaría mayores hemorragias durante la menstruación e incluso propiciaría una interrupción de la ovulación. Por consiguiente, las mujeres embarazadas no deben asistir a saunas, así como tampoco las que planeen quedarse embarazadas. Ante la duda, recuerda siempre consultar a tu médico.

Baño turco, una alternativa a la sauna finlandesa

La sauna finlandesa se diferencia del baño turco por el vapor presente en la sala; mientras que en la sauna se logra un aire seco, en el baño turco el vapor de agua es el protagonista.

Como podemos apreciar, los beneficios de la sauna son cuantiosos y muy recomendados para disfrutar de una salud de hierro. ¡Feliz baño!

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