Aprende a controlar la ansiedad por comer

El estrés y las constantes preocupaciones nos llevan a comer por comer, aunque no tengamos hambre
8 de abril de 2012
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Ansiedad por comer, una patología difícil de controlar | FrenchSelfCatering.com

Son muchas las personas que asaltan sistemáticamente la nevera a causa del estrés. El ritmo de vida actual, los problemas personales y laborales y las metas tan altas que nos fijamos influyen más de lo que en un principio cabe esperar. A la larga, el exceso de preocupaciones y el estrés pueden desembocar en un cuadro de ansiedad que afecta a nuestra salud y que nos lleva a ingerir más calorías de las que gastamos o a comer sin control alguno. Todos hemos pasado por situaciones de nerviosismo, y en ocasiones comer de manera de compulsiva parece ser el remedio más eficaz para llenar ese vacío interno.

Tenemos la sensación de que nuestro estómago pide alimentos sin cesar y no nos saciamos fácilmente. Para algunos puede parecer sencillo no atiborrarse de comida cuando se sienten tensos o nerviosos, pero quien lo sufre en primera persona opina lo contrario. A veces perdemos la motivación y parte del control de nuestras vidas, así como la confianza en nosotros mismos. Si queremos eludir la ansiedad tenemos que tomar medidas a tiempo. La primeras serían cuidar la alimentación y reforzar la autoestima.

Comer es una solución parche que nos ayuda a calmar la ansiedad momentánea, una situación que vuelve a repetirse al cabo de un rato o a la mañana siguiente. Cuando nos tenemos que enfrentar a la báscula, ya es demasiado tarde para arrepentirse; entramos en un círculo vicioso que nos impide sentirnos bien, tanto a nivel físico como anímico. Por eso queremos compartir contigo una serie de pautas para que la comida no sea una vía de escape y aprendamos a controlar la ansiedad por comer.

Consejos para evitar la ansiedad por la comida

El primer paso es aceptarnos tal y como somos y valorar nuestras virtudes. Si nos sentimos satisfechos con nuestra vida y logros conseguiremos tener mayor control sobre lo que comemos, sin sufrir una dependencia extrema por la comida. Si tienes mil cosas en la cabeza que te agobian y te pertuban, empieza por distraerte. Antes de picar entre horas o zamparte una chocolatina tras otra, sal a dar un paseo o llama a un amigo con el que puedas compartir tus inquietudes.

También puedes anotar en un cuaderno tus momentos de debilidad. Es decir, si la ansiedad y el hambre emocional surgen sólo en días determinados, por causas concretas, o se prolongan a lo largo de la jornada. Saberlo te hará más consciente del problema y te puede ayudar a superarlo, o al menos a controlar ese apetito casi voraz.

Come con responsabilidad. Nadie nace sabiéndolo todo y cambiar los hábitos de vida de manera radical lleva su tiempo. Aunque no lo creas, la fuerza de voluntad es innata. Esa energía que te impulsa a hacer aquello que es importante para ti, porque es tu decisión, deseo o propósito, la tenemos todos. Sólo que existen personas que son capaces de manejarla y otros que se dejan vencer por pensamientos negativos o miedo al fracaso.

Comienza a hacer ejercicio o a practicar algún deporte. La actividad física ayuda a descargar tensiones y a oxigenarnos. Cambia esas constantes visitas no deseadas a la nevera por actividades tan relajantes como el yoga o la natación. Además de los innumerables beneficios que nos aporta abandonar la vida sedentaria, el deporte disminuye la ansiedad por comer.

El último consejo es descansar lo suficiente, no sólo dormir bien sino también el tiempo necesario. La falta de sueño agrava la irritabilidad, el mal humor, la tristeza y la fatiga. Hace que seamos más propensos a la depresión y que nos sintamos más débiles. Diversos estudios ratifican que las personas que duermen poco tienden a comer en exceso y, por tanto, a engordar.

En Muy en forma | Síntomas de la ansiedad

Un comentario
  1. Dolores Ramirez
    Publicado el 7 febrero, 2015 a las 02:52 | Enlace

    Para un corazón fuerte, café sin cafeína, entrar poco a la cocina e ir más a la piscina.

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