Ansiedad por comer

Las preocupaciones, el estrés o la ansiedad hacen que muchas personas coman sin control y surja la ansiedad por la comida
29 de septiembre de 2013
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Aprende a calmar el hambre ‘emocional’ y a controlar la ansiedad por comer | Michelle T.

Aparentemente, puede parecer sencillo no ponerse hasta las cejas o comer a destajo cuando se siente ansiedad o se tienen los nervios a flor de piel. Es normal tener hambre, pero hay un gran trecho entre calmar el apetito y comer por ansiedad.

En períodos de estrés o angustia la comida representa una bocanada de placer que proporciona unos instantes de felicidad a nuestro ajetreado y turbulento día a día. Son muchas las personas que se despiertan a media noche con la necesidad de comer para sentirse mejor.

Una de las mayores dificultades para controlar la ansiedad por la comida es que quienes la padecen acaban entrando en un círculo vicioso. Es la pescadilla que se muerde la cola. La angustia genera ese apetito desmedido, pero mientras más comemos, más afligidos nos sentimos por temor a engordar, lo que de nuevo incrementa el apetito y así, sucesivamente, sigue girando la rueda. El hambre “psicológico” puede llegar a causar graves desequilibrios y problemas de salud, por lo que tenemos que hacer de detectives de nuestro propio caso.

Causas

Matar el hambre es solo un parche y no un remedio o una solución. Comer compulsivamente alivia la ansiedad momentánea, pero luego el sentimiento de culpa nos invade frente a la báscula.

Para sentirnos bien física y mentalmente hay que cambiar de actitud y de hábitos, aceptar y aprender a manejar esas situaciones estresantes, desilusiones amorosas o preocupaciones que convierten a la comida en el refugio de nuestros males y nos empujan a comer a deshoras y sin control.

Cómo controlar la ansiedad por comer

Existen una serie de estrategias que podemos poner en práctica para controlar la ansiedad por la comida o los ataques recurrentes de hambre “emocional”, empezando por mantener la mente ocupada practicando algún deporte o simplemente haciendo ejercicio físico. Antes de que te entren las ganas de picar o arrasar la nevera y la despensa, puedes salir a dar un paseo, llamar a algún amigo para distraerte o hacer yoga con el fin de relajarte y deshacerte del estrés al llegar a casa.

Tomar agua o infusiones produce sensación de saciedad, por lo que es una manera de reducir la ansiedad por la comida y no darse atracones de dulces y alimentos basura. No es cuestión de privarse del picoteo, puedes reproducir el gesto de masticar para calmar el hambre comiendo trocitos de manzana o zanahoria en lugar de snacks salados o ricos en azúcares y grasas.

El último consejo es descansar y dormir bien, puesto que, según algunos estudios, las personas con falta de sueño son más propensas a comer en exceso y a engordar.

En Muy en forma | Aprende a controlar la ansiedad por comer

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