Alimentos probióticos y prebióticos: diferencias y ejemplos

Los probióticos son microorganismos vivos que producen un efecto positivo sobre la salud en la cantidad adecuada. Los prebióticos no son microorganismos vivos, sino sustancias no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas en el colon. Los probióticos se encuentran en lácteos fermentados, como el yogur y el kéfir, mientras que los prebióticos están presenten en vegetales, legumbres, cereales integrales y frutas
27 de agosto de 2015
alimentos probióticos y prebióticos diferencias y ejemplos

El yogur es un ejemplo de alimento probiótico, no prebiótico | Upupa4me (CC by 2.0, Flickr)

Probióticos y prebióticos: ¿quién no ha oído hablar de ellos? A menudo aparecen en los anuncios de televisión y generan gran curiosidad e interés entre los consumidores porque les acompaña la etiqueta de “saludable”. Zumos, galletas, yogures y otros con productos con efecto bífidus forman parte de la cesta de compra de un buen número de familias españolas.

Estos alimentos funcionales no solo sobresalen del resto por sus cualidades nutritivas, ya que, aparte de tener un precio más elevado, proporcionan una serie de beneficios extra para la salud. Pero ¿sabrías explicar qué son y cuál es la diferencia entre los probióticos y los prebióticos? Ni son lo mismo ni resultan tan indispensables como la publicidad nos ha hecho creer. Espera, que te lo explicamos a continuación.

¿Qué son y qué diferencias hay entre ellos?

Los alimentos probióticos son aquellos que contienen microorganismos vivos que ayudan a repoblar la flora intestinal. Según la definición de probióticos que da Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de microorganismos vivos que producen un efecto positivo en la salud del huésped cuando se ingieren en la dosis adecuada.

Los probióticos no solo se administran de forma oral, sino también por vía vaginal, como ocurre en el caso de los óvulos que promueven la mejoría de la candidiasis o las infecciones vaginales por el hongo Candida albicans.

Por su parte, los prebióticos son un tipo de fibra no digerible que favorece el crecimiento de bacterias específicas en el colon, y no organismos vivos. Podríamos decir que se trata de sustancias sin vida que estimulan la proliferación de bacterias beneficiosas o alimentan la flora intestinal.

En resumen, los alimentos prebióticos son aprovechados por las bacterias probióticas, es decir, se complementan.

Ejemplos de alimentos probióticos y prebióticos

Son alimentos probióticos los yogures, las leches fermentadas, como el kéfir, y las bebidas a base de zumo, leche fermentada y cultivos de bacterias. También los pueden contener el chucrut, derivados de la soja fermentados (tempeh y miso), kimchi (col fermentada típica de Corea) y pepinillos, aceitunas y berenjenas encurtidas; no obstante, desde el punto de vista de la comunidad científica, este grupo de alimentos no se consideran probióticos como tal.

En cuanto a los alimentos prebióticos, toda dieta sana los incluye. Las dos principales fuentes de prebióticos son la inulina y la oligofructosa. Estos carbohidratos están presentes sobre todo en vegetales (ajo, cebolla, puerro, alcachofa, espárrago, raíz de achicoria…) legumbres (lentejas), cereales integrales y frutas (tomate, plátano, melocotón…). Además de estos alimentos, se comercializan otros productos que incorporan fructo-oligosacáridos o FOS: preparados lácteos, zumos, galletas, panes y alimentos infantiles.

Probióticos y prebióticos: ¿son imprescindibles?

Teniendo en cuenta que el precio de estos productos suele ser el doble de sus equivalentes, ¿merece la pena gastar más en alimentos funcionales? Por sí solos no previenen ni curan ninguna enfermedad y no producen el mismo efecto en todas las personas. En principio, una dieta variada y balanceada sería suficiente para conseguir los beneficios que reportan.

En ciertas situaciones o en momentos determinados pueden ejercer un efecto positivo, pero no existen suficientes estudios científicos que respalden o avalen los beneficios de los alimentos enriquecidos con probióticos o prebióticos.

Podrían resultar útiles en caso de problemas de salud que la dieta no mejora, como digestiones lentas, o para recuperar la flora bacteriana tras un episodio de diarrea. Cuando no se pueden consumir alimentos que contienen prebióticos de forma natural por intolerancia, es posible recurrir a estos productos para compensar la dieta.

A la hora de tomar probióticos y prebióticos habría que considerar tanto la dosis adecuada como la frecuencia de consumo.

Un comentario
  1. Salvador
    Publicado el 28 febrero, 2017 a las 01:27 | Enlace

    Tengo un dolor fuerte en la voca Del estomago algun medicamento o algo que me pueda ayudar para ese dolor

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