Aceite de coco

El aceite de coco se obtiene a partir de la pulpa de coco mediante presión en frío, y un 90% de su composición es grasa saturada
3 de febrero de 2015
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El aceite de coco se extrae de la pulpa. Se usa en el mundo de la cosmética y la gastronomía por igual | Michael Z.

El aceite de coco es el nuevo secreto de belleza de las celebrities, las cuales aprovechan cualquier oportunidad para propagar sus beneficios tanto a nivel estético como culinario. Famosos de bandera han caído rendidos a los múltiples encantos del aceite de coco, un elixir cien por cien natural que arrasa en Hollywood.

¿Será una auténtica fórmula de belleza y un superalimento, o quizá el último producto de moda entre la élite? ¿Dónde estaríamos el resto de los mortales para no enterarnos de que existe un antídoto contra todo mal llamado aceite de coco? Si quieres conocer algunas de sus virtudes y descubrir para qué sirve y por qué es bueno el aceite de coco, a continuación te ofrecemos un amplio resumen.

¿Para qué sirve el aceite de coco?

Parece que no solo ayuda a las celebridades a “estar de buen ver”, sino que sirve, prácticamente, para todo. Según cuentan los que desfilan como dioses en la alfombra roja, es el remedio perfecto para la salud y el bienestar, para adelgazar y lucir radiantes frente al espejo.

Desde actrices hasta deportistas pasando por profesionales de la nutrición confiesan usar el aceite de coco para el cuidado de la piel y el cabello y para librarse de los molestos kilos de forma vertiginosa. Y es que a este aliado de la belleza se atribuyen un sinfín de usos y propiedades, algunos un tanto descabellados: lo recomiendan como enjuague bucal, mascarilla capilar, loción hidratante, para prevenir las estrías o, incluso, aliñar las ensaladas.

Beneficios del aceite de coco

El aceite de coco se extrae de la pulpa del fruto que le da nombre por primera presión en frío, el coco. Se compone de un 90% de ácidos grasos saturados: ácido láurico, caprílico, palmítico y esteárico, entre otros. Se trata de un aceite vegetal con textura cremosa que solidifica a temperatura ambiente, el cual se emplea con fines terapéuticos desde tiempos remotos.

Además de utilizarse en la industria cosmética para la elaboración de geles, cremas cutáneas, tónicos, bálsamos labiales, champús y otros productos destinados a nutrir y suavizar la piel y el cabello, aparece en elaboraciones culinarias como sustituto de las grasas de origen animal.

En la gastronomía sirve de ingrediente comodín a la hora de preparar postres, salsas, sofritos, etc. Y es que el aceite de coco resulta una opción más que acertada para freír los alimentos, puesto que soporta temperaturas altas y es menos propenso a la oxidación que el aceite de oliva.

Contener triglicéridos de cadena media fácilmente digeribles que aceleran el metabolismo sitúa al aceite de coco en la larga lista de productos que promueven la pérdida de peso. Pero precaución: ponerse morado no parece buena idea, sobre todo teniendo en cuenta que el aceite de coco aporta 9 calorías por gramo, o lo que es lo mismo, 900 calorías por cada 100 gramos.

Por su elevadísima concentración en ácido láurico, el aceite de coco tiene muchos efectos beneficiosos para la salud. Destacan sus propiedades antibacterianas, antifúngicas y antisépticas, así como su capacidad para reforzar el organismo frente a enfermedades autoinmunes.

Se han llevado a cabo estudios sobre la relación existente entre el consumo de aceite de coco y la incidencia de enfermedades como el alzhéimer o el párkinson, concluyendo que los pacientes mejoraban su memoria y su capacidad cognitiva. Algunas investigaciones afirman que el aceite de coco regula los niveles de colesterol y reduce el riesgo de padecer patologías cardiovasculares.

Sea como sea, lo que no debemos olvidar es que el aceite de coco tiene un aporte calórico considerable. No es cuestión de consumirlo alegremente, sino que la clave está en considerarlo una fuente de grasa y limitar su ingesta. Hay que tener también presente que no existen pruebas contundentes e irrefutables que confirmen sus propiedades para perder peso.

No obstante, las características nutricionales del aceite de coco y, especialmente, sus grasas no son nocivas para la salud. A diario ingerimos grasas saturadas con alimentos como la carne, la leche entera, el queso y otros derivados lácteos.

En conclusión, lo más sensato es no dejarse embaucar por informaciones sin fundamento científico cuyo objetivo es enaltecer o bombardear ciertos alimentos.

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